Sábado, día de la Virgen y los cinco primeros sábados de mes

 

 

El sábado es el día que la Iglesia dedica a la Virgen, en el que podemos manifestarle de modo más intenso nuestro amor, buscando siempre la unión con Ella para que nos lleve a Jesús.

 

En este día podemos rendirle honor cumpliendo lo que más le agrada, que es asistir a la Santa Eucaristía, también recordarla contemplando sus imágenes, rezando el Rosario, jaculatorias, y de forma muy especial, practicando la devoción de la Comunión Reparadora de los primeros sábados de mes.

 

En su tercera aparición en Fátima el 13 de julio de 1917, la Santísima Virgen anunció a Lucía que “vendría una vez más a pedir la Comunión Reparadora de los Primeros Sábados”.

 

Así, el 10 de diciembre de 1925 cumplió su promesa apareciéndose a la misma Lucía que estaba entonces ya como religiosa en la casa de las hermanas Doroteas en Pontevedra, España.

 

Junto con María apareció también a su lado, sobre una nube luminosa, el Niño Jesús.

 

Jesús dijo a sor Lucía que este pequeño homenaje “moverá su Corazón a misericordia”, para que todos los hombres se salven, y le reveló que son 5 sábados de reparación por tratarse de cinco clases de ofensas y blasfemias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

 

La Comunión Reparadora consiste en que, por cinco meses consecutivos, el primer sábado de mes, nos confesemos, ofrezcamos la comunión en reparación, recemos el santo rosario y meditemos por 15 minutos los misterios del rosario.

 

Tan solo el hecho de querer consolar a nuestra Madre y querer ayudar en la conversión de los pecadores, debería movernos a realizar esta devoción de reparación, pero además la Virgen ha prometido a quienes la realicen que les asistirá en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación.