PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN TOTAL SEGÚN SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONFORT.

 

Introducción

 

La fórmula de la Consagración de San Luis Grignion de Monfort no se puede hacer de cualquier manera o a la ligera. Para ello hay que prepararse muy bien.

 

La más perfecta y la más útil de todas las devociones a la Santísima Virgen es la de consagrarse enteramente a ella y a Jesús por ella en calidad de esclavo, haciéndole entera y perpetua entrega de su cuerpo de su alma, de sus bienes exteriores e interiores, de sus satisfacciones y de los méritos  de sus buenas obras y del derecho de disponer de ellos; en fin, de todos los bienes recibidos en el pasado, de los que posean en el presente y de los que se poseerán en el futuro. ( El amor de la sabiduría eterna, IV, XVII, 219)

 

Esta Consagración, consiste en darse enteramente a la Santísima Virgen para pertenecer por completo a Jesucristo por Ella. Debemos darle: 1º nuestro cuerpo con todos sus sentidos y miembros; 2º, nuestra alma con todas sus potencias; 3º, todos los bienes nuestros exteriores llamados de fortuna, presentes o venideros; 4º, nuestros bienes interiores y espirituales, o sea, nuestros méritos, nuestras virtudes y nuestras buenas obras pasadas, presentes y futuras; en una palabra: todo lo que tenemos en el orden de la naturaleza y en el de la gracia y todo lo que podemos tener en lo venidero en el orden de la naturaleza, de la gracia o de la gloria, sin reservarnos nada, ni un céntimo, ni un cabello, ni la más pequeña acción buena, y esto por toda la eternidad y sin pretender ni esperar ninguna recompensa de ofrecimiento nuestro y servicio más que el honor de pertenecer a Jesucristo por Ella y en Ella, aun cuando esta amabilísima  Señora no fuese, como en realidad lo es, siempre la más liberal y agradecida de las criaturas.

 

 (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, IV, I, 121)

 

Hay que elegir alguna de las fechas que pone el cuadro siguiente:

 

Primera parte

DOCE DÍAS PRELIMINARES

Vaciado del Espíritu del mundo

 

Examina tu conciencia, reza, practica la renuncia a tu propia voluntad; mortificación, pureza de corazón. Esta pureza es la condición indispensable para contemplar a Dios en el cielo, verle en la tierra y conocerle a la luz de la fe.

 

La primera parte de la preparación se deberá emplear en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al espíritu de Jesucristo. El espíritu del mundo consiste, en esencia, en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al espíritu de Jesucristo, que es también el de María.

 

Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas. Sus obras son el pecado en todas sus formas; en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente, y seducción y corrupción de la voluntad. Sus pompas son el esplendor y las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso en las personas, sitios y cosas.

 

ORACIONES QUE SE REZARÁN DURANTE LOS DOCE DÍAS PRELIMINARES

Veni, Creator Spiritus

Ave Maris Stella

 

Salve, Estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.

 Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos suaves y castos.

Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que, viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, loor a Cristo altísimo y al Espíritu Santo: a los tres un solo honor. Amén.

 

Magnificat

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras

grandes en mí y su nombre es santo.

Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación sobre los que le temen.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Acogió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia como la había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia para siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,  por los siglos de los siglos. Amén

 

Día 1º

 

Viendo a la muchedumbre, subió a un monte, y cuando se hubo sentado, se le acercaron los discípulos; y abriendo Él su boca, les enseñaba, diciendo:

 

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el reino de los cielos.

 

Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo género de mal por mí. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros.

 

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres.

 

Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa. Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.

 

No penséis que he  venido a abrogar la Ley o a los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a consumar la Porque en verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que falte una jota o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla. Si, pues, alguno descuidase uno de esos preceptos menores y enseñare así a los hombres, será tenido por el menor en el reino de los cielos; pero el que practicare y enseñare, éste será tenido por grande en el reino de los cielos. (San Mateo, cap. 5, 1-19)

 

 En el día 1º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave María Stella

Magnificat

 

Día 2º

 

Sed, pues, perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial.

 

Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante de los hombres para que os vean; de otra manera no tendréis recompensa ante vuestro Padre, que está en los cielos.

 

Cuando hagas, pues, limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa.

 

Cuando des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna sea oculta, y el Padre que ve lo oculto, te premiará.

 

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará. Y orando, no seáis habladores, como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar. No os asemejéis, pues, a ellos, porque vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes que se las pidáis. Así, pues, habéis de orar: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

 

Porque si vosotros perdonáis a otros sus faltas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial.

 

Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras faltas. (San Mateo, caps. 5, 48; 6, 1-15)

 

En el día 2º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave María Stella

Magnificat

 

Día 3º

 

No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzgareis seréis juzgados y con la medida con que midiereis se os medirá. ¿Cómo ves la paja en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo? ¿O cómo osas decir a tu hermano: Deja que te quite la paja del ojo, teniendo tú una viga en el tuyo? Hipócrita: quita primero la viga de tu ojo, y entonces verás de quitar la paja del ojo de tu hermano. No deis las cosas santas a perros ni arrojéis vuestras perlas a puercos, no sea que las pisoteen con sus pies y revolviéndose os destrocen.

 

Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre. Pues ¿quién de vosotros es el que, si su hijo le pide pan, le da una piedra, o, si le pide un pez, le da una serpiente? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quien se las pide!

 

Por eso, cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque ésta es la Ley y los Profetas.

 

Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición, y son muchos los que por ella entran. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida, y cuán pocos los que dan con ella! (San Mateo, cap. 7, 1-14)

 

En el día 3º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave María Stella

Magnificat

 

Día 4º

 

QUE NINGÚN BIEN TIENE EL HOMBRE DE SUYO NI COSA ALGUNA DE QUÉ ALABARSE

 

Señor, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre para que le visites?

 

¿Qué ha merecido el hombre para que le dieses tu gracia?

 

Señor, ¿de qué me puedo quejar si me desamparas?

 

O ¿cómo justamente podré contender contigo, si no hicieres lo que pido?

 

Por cierto, una cosa puedo yo pensar y decir con verdad: Nada soy, Señor, nada puedo, nada bueno tengo de mí; mas en todo me hallo vacío, y camino siempre a la nada.

 

Y si no soy ayudado e instruido interiormente por Ti, me vuelvo enteramente tibio y disipado.

 

Mas Tú, Señor, eres siempre el mismo, y permaneces eternamente, siempre bueno, justo y santo, haciendo todas las cosas bien, justa y santamente, y ordenándolas con sabiduría. Pero yo, que soy más inclinado a caer que a aprovechar, no persevero siempre en un estado, y me mudo siete veces cada día.

 

Mas luego me va mejor cuando te dignas alargarme tu mano auxiliadora; porque Tú solo, sin humano favor, me puedes socorrer y fortalecer, de manera que no se mude más mi semblante, sino que a Ti solo se convierta y en Ti descanse mi corazón.

 

El que quisiere estar muy seguro en tiempo de paz, se encontrará abatido y temeroso en tiempo de guerra. Si supieses permanecer siempre humilde y pequeño para contigo, y morar y regir bien tu espíritu, no caerías tan presto en peligro ni pecado.

 

Buen consejo es que pienses cuando estás con fervor de espíritu, lo que puede ocurrir con la ausencia de la luz. (Imitación de Cristo, libro III, caps. 40 y 7)

 

En el día 4º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave María Stella

Magnificat

 

Día 5º

 

Por lo cual, si yo supiese bien desechar toda consolación humana, ya sea por alcanzar devoción o por la necesidad que tengo de buscarte, porque no hay hombre que me consuele, entonces con razón, podría yo esperar en tu gracia, y alegrarme con el don de la nueva consolación.

 

Gracias sean dadas a Ti, de quien viene todo, siempre que me sucede algún bien.

 

Porque delante de Ti yo soy vanidad y nada, hombre mudable y flaco.

 

¿De dónde, pues, me puedo gloriar, o por qué deseo ser estimado?

 

¿Por ventura de la nada? Esto es vanísimo.

 

Verdaderamente, la gloria frívola es una verdadera peste y grandísima vanidad; porque nos aparta de la verdadera gloria y nos despoja de la gracia celestial.

 

Porque contentándose un hombre a sí mismo, te descontenta a Ti; cuando desea las alabanzas humanas, es privado de las virtudes verdaderas.

 

La verdadera gloria y alegría santa consiste en gloriarse en Ti y no en sí; gozarse en tu nombre, y no en su propia virtud, ni deleitarse en criatura alguna, sino por Ti.

 

Sea alabado tu nombre, y no el mío; engrandecidas sean tus obras, y no las mías; bendito sea tu santo nombre, y no me sea a mí atribuida parte alguna de las alabanzas de los hombres.

 

Tú eres mi gloria. Tú eres la alegría de mi corazón.

 

En Ti me gloriaré y ensalzaré todos los días; mas de mi parte no hay de qué, sino de mis flaquezas. (Imitación de Cristo, libro III, cap. 40)

 

En el día 5º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave María Stella

Magnificat

 

Día 6º

 

EL EJEMPLO DE LOS SANTOS PADRES

 

Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos

 

Padres, en los cuales resplandece la verdadera perfección y religión, y verás cuán poco o casi nada es lo que hacemos.

 

¡Ay de nosotros! ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?

 

Los santos y amigos de Cristo sirvieron al Señor en hambre, en sed, en frío y desnudez, en trabajos y fatigas, en vigilias y ayunos, en oraciones y santas meditaciones, en persecuciones y muchos oprobios.

 

¡Oh! ¡Cuán graves y muchas tribulaciones padecieron los apóstoles, mártires, confesores, vírgenes y todos los demás que quisieron seguir las pisadas de Jesucristo.

 

Pues en esta vida aborrecieron sus vidas para poseer sus almas en la eterna.

 

¡Oh! ¡Cuán estrecha y retirada vida hicieron los Santos Padres en el yermo! ¡Cuán largas y graves tentaciones padecieron! ¡Cuán de ordinarios fueron atormentados del enemigo! ¡Cuán continuas y fervientes oraciones ofrecieron a Dios! ¡Cuán rigurosas abstinencias cumplieron! ¡Cuán gran celo y fervor tuvieron en su aprovechamiento espiritual! ¡Cuán fuertes peleas pasaron para vencer los vicios! ¡Cuán pura y recta intención tuvieron con Dios!

 

De día trabajaban, y por la noche se ocupaban en larga oración; y aunque trabajando, no cesaban de la oración mental.

 

Todo el tiempo gastaban bien; las horas les parecían cortas para darse a Dios; y por la gran dulzura de la contemplación, se olvidaban de la necesidad del mantenimiento corporal.

 

Renunciaban a todas las riquezas, honras, dignidades, parientes y amigos; ninguna cosa querían  del mundo; apenas tomaban lo necesario para la vida, y les era pesado servir a su cuerpo aun en las cosas necesarias.

 

De modo que eran pobres de lo temporal, pero riquísimos en gracia y virtudes. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 18)

 

En el día 6º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave Marís Stella

Magníficat

 

Día 7º

 

En lo de fuera eran necesitados, pero en lo interior estaban con la gracia y divinas consolaciones recreados.

 

Ajenos eran al mundo; mas muy allegados a Dios, del cual eran familiares y amigos.

 

Teníanse por nada cuanto a sí mismos, y para con el mundo eran despreciados; mas en los ojos de Dios eran muy preciosos y amados.

 

Estaban en verdadera humildad; vivían en la sencilla obediencia; andaban en caridad y paciencia, y por eso cada día crecían en espíritu, y alcanzaban mucha gracia delante de Dios.

 

Fueron puestos por dechados a todos los religiosos y más nos deben mover para aprovechar el bien, que no la muchedumbre de los tibios para aflojar y descaecer.

 

¡Oh! ¡Cuán grande fue el fervor de todos los religiosos al principio de sus sagrados institutos!

 

¡Cuánta la devoción de la oración! ¡Cuánto el celo de la virtud! ¡Cuánta disciplina floreció! ¡Cuánta reverencia y obediencia al superior hubo en todas las cosas!

 

Aun hasta ahora dan testimonio de ello las señales que quedaron, de que fueron verdaderamente varones santos y perfectos que, peleando tan esforzadamente, vencieron al mundo.

Ahora ya se estima en mucho aquel que no es transgresor, y si con paciencia puede sufrir lo que aceptó por su voluntad.

 

¡Oh tibieza y negligencia de nuestro estado, que tan presto declinamos del fervor primero, y nos es molesto el vivir por nuestra flojedad y tibieza!

 

¡Pluguiese a Dios que no durmiese en ti el aprovechamiento de las virtudes, pues viste muchas veces tantos ejemplos de devotos! (Imitación de Cristo, libro I, cap.18)

 

En el día 7º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave María Stella

Magnificat

 

Día 8º

 

CÓMO SE HA DE RESISTIRA LAS TENTACIONES

 

 Mientras en el mundo vivimos no podemos estar sin tribulaciones y tentaciones.

 

Por lo cual está escrito en Job: Tentación es la vida del hombre sobre la tierra.

 

Por eso cada uno debe tener mucho cuidado acerca de la tentación, y velar en oración, porque no halle el  demonio lugar de engañarle, que nunca duerme, sino busca por todos lados a quien tragarse.

 

Ninguno hay tan santo ni tan perfecto que no tenga algunas veces tentaciones, y no podemos vivir sin ellas.

 

Mas las tentaciones son muchas veces utilísimas al hombre, aunque sean graves y pesadas; porque en ellas es uno humillado, purgado y enseñado.

 

Todos los santos, por muchas tribulaciones y tentaciones pasaron, y aprovecharon.

 

Y los que no las quisieron sufrir y llevar bien, fueron tenidos por malos y desfallecieron.

 

No hay orden ni religión tan santa, ni lugar tan secreto, donde no haya tentaciones y adversidades.

 

No hay hombre seguro del todo de tentaciones mientras que vive; porque en nosotros mismos está la causa de donde vienen, pues que nacimos con la inclinación al pecado.

 

Pasada una tentación o tribulación sobreviene otra,  y siempre tendremos que sufrir, porque se perdió el bien de nuestra primera felicidad.

 

Muchos quieren huir de las tentaciones, y caen en ellas más gravemente.

 

No se pueden vencer sólo con huirlas; con paciencia y verdadera humildad nos hacemos más fuertes que todos los enemigos.

 

El que solamente quita lo que se ve y no arranca la raíz, poco aprovechará; antes tornarán a él más presto las tentaciones, y se hallará peor.

 

Poco a poco, con paciencia y buen ánimo, vencerás (con el favor divino) mejor que no con tu propio conato y fatiga.

 

Toma muchas veces consejo en la tentación, y no seas desabrido con el que está tentado; antes procura consolarle como tú lo quisieras para ti. El principio de toda tentación es la inconstancia del ánimo y la poca confianza en Dios. Porque como la nave sin timón la llevan a una y otra parte las olas, así el hombre descuidado y que desiste de sus propósitos es tentado de diversas maneras. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 13)

 

En el día 8º hay que rezar las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave Marís Stella

Magníficat

 

Día 9º

 

El fuego prueba al hierro, y la tentación al hombre justo.

 

Muchas veces no sabemos lo que podemos; mas la tentación descubre lo que somos.

 

Debemos, pues, velar principalmente al venir la tentación; porque entonces más fácilmente es vencido el enemigo cuando no le dejamos pasar de la puerta del alma, y se le resiste al umbral luego que toca.

 

Atajar al principio el mal procura:

 

Si llega a echar raíz, tarde se cura.

 

Porque primeramente se ofrece al ánima sólo el pensamiento sencillo; después, la importuna imaginación; luego, la delectación y el torpe movimiento, y el consentimiento.

 

Y así entra poco a poco el maligno enemigo, y se apodera de todo por no resistirle al principio.

 

Y cuanto más tiempo fuere uno perezoso en resistir, tanto se hace cada día más flaco, y el enemigo contra él más fuerte.

 

Algunos padecen graves tentaciones al principio de su conversión, y otros, al fin.

 

Pero otros son molestados casi por toda su vida.

 

Algunos son tentados blandamente, según la sabiduría y el juicio de la divina Providencia, que mide el estado y los méritos de los hombres, y todo lo tiene ordenado para la salvación de sus escogidos.

 

Por eso no debemos desconfiar cuando somos tentados, sino antes rogar a Dios con mayor fervor que sea servido de ayudarnos en toda tribulación; el cual, sin duda, según el dicho de San Pablo, nos dará el auxilio junto con la tentación, para que la podamos resistir.

 

Humillemos, pues, nuestras almas bajo la mano de Dios en toda tribulación y tentación, porque Él salvará y engrandecerá a los humildes de espíritu.

 

En las tentaciones y adversidades se ve cuánto uno ha aprovechado y en ellas consiste el mayor merecimiento y se conoce mejor la virtud. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 13)

 

En el día 9º se rezarán las siguientes oraciones:

Veni, Creator Spíritus

Ave Maris Stella

Magníficat

 

Día 10º

 

Otra vez hablaré, Señor, ahora, y no callaré. Diré en los oídos de mi Dios, mi Señor y mi Rey, que está en el cielo:

 

¡Oh Señor, cuán grande es la abundancia de tu dulzura, que escondiste para los que te temen! Pero, ¿qué eres para los que te aman, y qué para los que te sirven de todo corazón?

 

Verdaderamente es inefable la dulzura de tu contemplación, la cual das a los que te aman.

 

En esto me has mostrado singularmente tu dulce caridad, en que cuando yo no existía me criaste, y cuando erraba lejos de Ti, me convertiste para que te sirviese, y me mandaste que te amase.

 

¡Oh fuente de amor perenne! ¿Qué diré de Ti?

 

¿Cómo podré olvidarme de Ti, que te dignaste acordarte de mí aun después que yo me perdí y perecí?

 

Usaste de misericordia con tu siervo sobre toda esperanza, y sobre todo merecimiento me diste tu gracia y  amistad.

 

¿Qué te volveré yo por esta gracia? Porque no se concede a todos que, dejadas todas las cosas, renuncien al mundo y escojan vida retirada.

 

¿Por ventura es gran cosa que yo te sirva, cuando toda criatura está obligada a servirte?

 

No me debe parecer mucho servirte, sino más bien me parece grande y maravilloso que Tú te dignaste recibir por siervo a un tan pobre e indigno y unirle con tus amados siervos.

 

Tuyas son, pues, todas las cosas que tengo y con que te sirvo.

 

Pero, por el contrario, Tú me sirves más a mí que yo a Ti.

 

El cielo y la tierra que Tú criaste para el servicio del hombre, están prontos, y hacen cada día todo lo que les has mandado; y esto es poco, pues aun has destinado los ángeles para servicio del hombre.

 

Mas a todas estas cosas excede el que Tú mismo te dignaste servir al hombre, y le prometiste que te darías a Ti mismo.

 

¿Qué te daré yo por tantos millares de beneficios?

 

¡Oh! ¡Si pudiese yo servirte todos los días de mi vida!

 

¡Oh! ¡Si pudiese solamente, siquiera un solo día, hacerte algún digno servicio!

 

Verdaderamente Tú solo eres digno de todo servicio, de toda honra y de alabanza eterna.

 

Verdaderamente Tú solo eres mi Señor, y yo soy un pobre siervo tuyo, que estoy obligado a servirte con todas mis fuerzas, y nunca debo cansarme de alabarte.

 

Así lo quiero, así lo deseo; y lo que me falta, ruégote que Tú lo suplas.

 

Grande honra y gran gloria es servirte, y despreciar todas las cosas por Ti.

 

Por cierto, grande gracia tendrán los que de toda voluntad se sujetaren a tu santísimo servicio.

 

Hallarán la suavísima consolación del Espíritu Santo los que por amor tuyo despreciaron todo deleite carnal. (Imitación de Cristo, libro III, cap. 10)

 

Oraciones que hay que rezar en el día 10º:

Veni, Creator Spíritus

Ave Maris Stella

Magníficat

 

Día 11º

 

DE LA FERVOROSA ENMIENDA DE NUESTRA VIDA

 

Se hallaba uno lleno de congoja, luchando entre el temor y la esperanza, y un día, cargado de tristeza, entró en la iglesia, y se postró delante del altar en oración, y meditando en su corazón varias cosas, dijo: ¡Oh! ¡Si supiese que había de perseverar! Y luego oyó en lo interior la divina respuesta: ¿Qué harías si eso supieses? Haz ahora lo que entonces quisieras hacer, y estarás seguro.

 

Y en aquel punto, consolado y confortado, se ofreció a la divina voluntad, y cesó su congojosa turbación.

 

Y no quiso escudriñar curiosamente para saber lo que le había de suceder, sino que anduvo con  mucho cuidado de saber lo que fuese la voluntad de Dios, ya sus divinos ojos más agradable y perfecto para comenzar y perfeccionar toda buena obra.

 

El profeta dice: Espera en el Señor, y haz bondad, y habita en la tierra, y serás apacentado en sus riquezas.

 

Detiene a muchos el fervor de su aprovechamiento, el espanto de la dificultad, o el trabajo en la pelea.

 

Ciertamente aprovechan más en las virtudes, aquellos que más varonilmente ponen todas sus fuerzas para vencer las que les son más graves y contrarias.

 

Porque allí aprovecha el hombre más y alcanza mayor gracia, adonde más se vence a sí mismo y se mortifica el espíritu.

 

Pero no todos tienen igual ánimo para vencer y mortificarse.

 

 No obstante, el diligente y celoso de su aprovechamiento, más fuerte será para la perfección, aunque tenga muchas pasiones, que el de buen natural, si pone poco cuidado en las virtudes. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)

 

Oraciones que se rezan el día 11º:

Veni, Creator Spíritus

Ave Maris Stella

Magníficat

 

Día 12º

 

Mas si vieres alguna cosa digna de reprensión, guárdate de hacerla; y si alguna vez la hiciste, procura enmendarte luego.

 

 Así como tú miras a los otros, así los otros te miran a ti. ¡Oh! ¡Cuán alegre y dulce cosa es ver los devotos y fervorosos hermanos con santas costumbres y en observante disciplina!

 

¡Cuán triste y penoso es verlos andar desordenados, y que no hacen aquello a que son llamados por su vocación!

 

¡Oh! ¡Cuán dañoso es ser negligentes en el propósito de su llamamiento, y ocuparse en lo que no les mandan!

 

Acuérdate de la profesión que tomaste, y proponte por modelo al Crucificado.

 

Bien puedes avergonzarte mirando la: vida de Jesucristo, porque aún no estudiaste a conformarte más con Él, aunque a muchos años que estás en el camino de Dios.

 

El religioso que se ejercita intensa y devotamente en la santísima vida y pasión del Señor, halla allí todo lo útil y necesario y cumplidamente para sí; y no hay necesidad que busque cosa mejor fuera de Jesús.

 

¡Oh! ¡Si viniese a nuestro corazón Jesús crucificado, cuán presto y cumplidamente seríamos enseñados!

 

El hombre fervoroso y diligente, a todo está dispuesto.

 

Mayor trabajo es resistir a los vicios y pasiones, que sudar en los trabajos corporales.

 

El que no evita los defectos pequeños, poco a poco cae en los grandes.

 

Te alegrarás siempre a la noche, si gastares bien el día.

 

Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti, y sea de los otros lo que fuere, no te descuides de ti.

 

Tanto aprovecharás cuanto más fuerza te hicieres.

 

Amén. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 25)

 

Oraciones que hay que rezar el día 12º:

Veni, Creator Spíritus.

Ave Maris Stella

Magníficat

 

SEGUNDA PARTE

 

1º Semana

 

CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO

 

Las oraciones, exámenes, reflexiones, actos de renuncia de nuestra propia voluntad, de arrepentimiento por nuestros pecados, de desprecio propio, realizado todo a los pies de María, ya que por Ella esperamos la luz para conocemos a nosotros mismos. Junto a Ella, podremos medir el abismo de nuestras miserias sin desesperar. Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados: y debemos hacer esto con espíritu de piedad. Durante este período, consideraremos tanto la oposición que existe entre el espíritu de Jesús y el nuestro, como el miserable y humillante estado en que nos han reducido los pecados. Además, siendo  la verdadera devoción una manera fácil, corta, segura y perfecta para llegar a esa unión con Nuestro Señor, que es la perfección a la imitación de Cristo. Entraremos decididamente por este camino, firmemente convencidos de nuestra miseria e incapacidad. Pero, ¿cómo conseguir esto sin el conocimiento de sí mismo?

 

ORACIONES QUE SE REZARÁN DESDE EL DÍA 13º. AL 19º. INCLUSIVE:

 

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

 

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,                                 ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,                                íd.

Dios, Espíritu Santo,                                                      íd.

Trinidad Santa, un solo Dios,                                      íd.

Espíritu que procede del Padre y del Hijo,                                            ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación

 planeando sobre las aguas las fecundaste                                                                íd.

Espíritu por inspiración del cual

han hablado los profetas.                                                                                              íd.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas.                                                      íd.

Espíritu que das testimonio de Cristo.                                                                         íd.

Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas.                                   íd.

Espíritu que sobreviene a María.                                                                                   íd.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe.                                                                   íd.

Espíritu de Dios que habita en nosotros.                                                                     íd.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento.                                                                  íd.

Espíritu de consejo y de fortaleza.                                                                                íd.

Espíritu de ciencia y de piedad.                                                                                     íd.

Espíritu de temor del Señor.                                                                                          íd.

Espíritu de gracia y de misericordia.                                                                            íd.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad                                                          íd.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz.                                                         íd.

Espíritu de humildad y de castidad.                                                                       íd.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre.                                                         íd.

Espíritu de multiforme gracia.                                                                                íd.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios.                                                           íd.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables.                           íd.

Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma.                             íd.

Espíritu en el cual renacemos.                                                                                 íd.

Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones.                    íd.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios.                                                             íd.

Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste.                    íd

Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos.                              ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres.                             íd.

Sednos propicio,                                                                                            perdónanos, Señor.

Sednos propicio,                                                                                            escúchanos, Señor.

De todo mal,                                                    líbranos, Señor.

De todo pecado.                                                           íd.

De tentaciones e insidias del demonio.                   íd.

De la presunción y desesperación.                            íd.

De la resistencia a la verdad conocida.                     íd.

De la obstinación y de la impenitencia.                    íd.

De la impureza de la mente y del cuerpo.                íd.

Del espíritu de fornicación.                                         íd.

De todo espíritu del mal.                                             íd.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán.

Por tu advenimiento sobre los discípulos.

                                                                                                                                      Te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores.                                                                             íd.

Para que así como vivimos del Espíritu,

obremos también por Él.                                                                                                        íd.

Para que recordando que somos templo

del Espíritu Santo, no lo profanemos.                                                                                  íd.

Para que viviendo según el Espíritu,

no cumplamos los deseos de la carne.                                                                                 íd.

A fin de que por el Espíritu

mortifiquemos las obras de la carne.                                                                                    íd.

Para que no te contristemos a Ti,

Espíritu Santo de Dios.                                                                                                               íd.

Para que seamos solícitos en guardar

la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.                                                                         íd.

Para que no creamos a todo espíritu.                                                                                     íd

Para que probemos a los espíritus si son de Dios.                                                                íd.

Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud.                                         íd.

Para que nos confirmes por tu Espíritu soberano.                                                                 íd.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,                                             perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,                                              escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,                                      ten piedad de nosotros.

Oración:

 

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

 

LETANÍA DE NUESTRA SEÑORA:

 

Señor, ten piedad.                                           Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.                                           Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.                                           Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.                                                  Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.                                         Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial.                                    Ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo.                                        íd.

Dios Espíritu Santo.                                                             íd.

Trinidad Santa un solo Dios.                                              íd.

Santa María.                                                     Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios.                                                         íd.

Santa Virgen de las vírgenes.                                            íd.

Madre de Cristo.                                                                  íd.

Madre de la Iglesia.                                                             íd.

Madre de la divina gracia.                                                 íd.

Madre purísima.                                                                  íd.

Madre castísima.                                                                 íd.

Madre inviolada.                                                                 íd.

Madre virgen.                                                                      íd.

Madre inmaculada.                                                             íd.

Madre amable.                                                                    íd.

Madre admirable.                                                                íd.

Madre del buen consejo.                                                    íd.

Madre del Creador.                                                              íd.

Madre del Salvador.                                                             íd.

Virgen prudentísima.                                                            íd.

Virgen digna de veneración.                                                íd.

Virgen digna de alabanza                                                     íd.

Virgen poderosa.                                                                   íd.

Virgen clemente.                                                                   íd.

Virgen fiel.                                                                              íd.

Esclava del Señor.                                                                 íd.

Espejo de justicia.                                                                  íd.

Trono de sabiduría.                                                               íd.

Causa de nuestra alegría.                                                     íd.

Vaso espiritual.                                                                       íd.

Vaso honorable.                                                                     íd.

Vaso insigne de devoción.                                                   íd.

Rosa mística.                                                                          íd.

Torre de David                                                                        íd.

Torre de marfil.                                                                      íd.

Casa de oro.                                                                            íd.

Arca de la alianza.                                                                 íd.

Puerta del cielo.                                                                     íd.

Estrella de la mañana.                                                          íd.

Salud de los enfermos.                                                        íd.

Refugio de los pecadores.                                                   íd.

Consoladora de los afligidos.                                              íd.

Auxilio de los cristianos.                                                      íd.

Reina de los ángeles.                                                            íd.

Reina de los patriarcas.                                                        íd.

Reina de los profetas.                                                           íd.

Reina de los apóstoles.                                                         íd.

Reina de los mártires.                                                            íd.

Reina de los confesores.                                                        íd.

Reina de las vírgenes.                                                             íd.

Reina de todos los santos.                                                     íd.

Reina concebida sin mancha original.                                  íd.

Reina asunta a los cielos.                                                         íd.

Reina del Santísimo Rosario.                                                  íd.

Reina de la familia.                                                                   íd.

Reina de la paz.                                                           Ruega por nosotros.

Reina de los esclavos de amor                                                 íd.

Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                                 perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                                   escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el

pecado del mundo,                                                     ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que nos hagamos dignos de las promesas de

Nuestro Señor Jesucristo.

Oración:

 

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

 

AVE MARIS STELLA

 

Salve, Estrella del mar,

Madre, que diste a luz a Dios,

quedando perpetuamente Virgen,

feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave

De labios de Gabriel,

ciméntanos en la paz,

trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,

da lumbre a los ciegos,

ahuyenta nuestros males,

recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,

reciba por tu mediación nuestras plegarias

el que nacido por nosotros,

se dignó ser tuyo.

Virgen singular,

sobre todos suave,

haz que libres de culpas,

seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,

prepara una senda segura,

para que, viendo a Jesús,

eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,

loor a Cristo altísimo

y al Espíritu Santo:

a los tres un solo honor. Amén.

 

Día 13º

 

Acaeció que, hallándose Él orando en cierto lugar, así que acabó, le dijo uno de los discípulos: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan cotidiano; perdónanos nuestras deudas, porque también nosotros perdonamos a todos nuestros deudores, y no nos pongas en tentación.

 

Y les dijo: Si alguno de vosotros tuviere un amigo  y viniere a él a medianoche y le dijera: Amigo, préstame tres panes, pues un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo qué darle. Y él, respondiendo de dentro, le dijese: No me molestes; la puerta está ya cerrada y mis niños están ya conmigo en la cama; no puedo levantarme para dártelas. Yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, a lo menos por su desvergüenza se levantará y le dará cuanto necesite. Os digo, pues: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, y quien busca halla, y al que llama se le abre. (San Lucas, cap. 11, 1-10)

 

Oraciones que hay que rezar para este día 13º:

Letanías del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave María Stella

 

Día 14º

 

DE LA OBEDIENCIA DEL SÚBDITO HUMILDE A EJEMPLO DE JESUCRISTO

 

Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias pierde las comunes.

El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura.

Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta. Porque tanto más presto se vence al enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior.

No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu.

Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre.

Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.

Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crié todas las cosas de la nada, me sujeté al hombre humildemente por ti?

Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con mi humildad.

Aprende, polvo, a obedecer; aprende, tierra y lodo, a humillarte y postrarte a los pies de todos.

Aprende a quebrantar tus inclinaciones y rendirte a toda sujeción. (Imitación de Cristo, libro III,cap. 13)

 

Oraciones que hay que rezar para este día 14º:

Letanía del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella

 

Día 15º

 

Por aquel tiempo se presentaron algunos, que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían, y respondiéndoles, dijo: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los otros por haber padecido todo esto? Yo os digo que no, y que, si no hiciereis penitencia, todos igualmente pereceréis. Aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿creéis que eran más culpables que todos los hombres que moraban en Jerusalén? Os digo que no, y que, si no hiciereis penitencia, todos igualmente pereceréis. (San Lucas, cap. 13, 1-5)

 

Necesitamos a María para morir a nosotros mismos

 

Para vaciamos de nosotros mismos es menester morir a nosotros mismos todos los días; es decir, es menester renunciar a las operaciones de las facultades de nuestra alma y de los sentimientos de nuestro cuerpo; es menester ver como si no se viese, oír como si no se oyese, servirse de las cosas de este mundo como si no se sirviese uno de ellas, lo cual llama San Pablo morir todos los días. (1 Cor 15, 31).

 

Si al caer el grano de trigo en la tierra no muere, permanece solo y no produce fruto bueno (Jn, 12, 24). Si no morimos a nosotros mismos y si nuestras devociones más santas no nos conducen a esta muerte necesaria y fecunda, no produciremos fruto alguno, y serán inútiles nuestras devociones; todos nuestros actos de justicia estarán mancillados por el amor propio y la propia voluntad, lo que hará que Dios tenga por abominación los mayores sacrificios y las mejores acciones que podamos ejecutar, y a nuestra muerte nos hallaremos con las manos vacías de virtudes y de méritos, y no tendremos una centella del amor puro que sólo se comunica a las almas muertas a sí mismas, cuya vida se esconde con Jesucristo en Dios.

 

Es menester escoger entre todas las devociones a la Santísima Virgen, la que más nos lleve a esta muerte propia, como que es la mejor y más santificante, porque ni es oro todo lo que reluce, ni miel todo lo dulce, ni lo más factible y practicado por la mayoría es lo más perfecto. Como en el orden de la naturaleza hay operaciones que se hacen a poca costa y con facilidad, asimismo en el de la gracia hay secretos que se ejecutan en poco tiempo, con dulzura y facilidad, operaciones sobrenaturales y divinas que consisten en vaciarse de sí mismo y llenarse de Dios, y lograr así la perfección.

 

(Tratado de la Verdadera Devoción…, núm. 81 y 82)

 

Oraciones para rezar este día 15º:

Letanías al Espíritu Santo.

Letanías de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

 

Día 16º

 

Durante la primera semana dedicarán todas sus oraciones y actos de piedad a pedir el conocimiento de sí mismos y la contrición de sus pecados, y todo lo harán con espíritu de humildad. Podrán meditar lo que he dicho anteriormente sobre nuestro mal fondo y no se considerarán en los seis días de esta semana, más que como caracoles, babosas, sapos, cerdos, serpientes, animales inmundos; o bien meditarán estas tres palabras de San Bernardo: Piensa lo que fuiste, semen pútrido; lo que eres, vaso de estiércol; lo que serás, cebo de gusanos.

 

Rogarán a Nuestro Señor y al Espíritu Santo que les ilumine por estas palabras: Señor, que yo vea; Señor, que me conozca; Ven Espíritu Santo, y recitarán todos los días el Ave, Maris Stella, y las letanías de la Santísima Virgen o del Espíritu Santo.

 

Recurrirán a la Santísima Virgen, pidiéndole esta gracia, que debe ser el fundamento de las otras, y para ello dirán todos los días el Ave Maris Stella y la letanía de la Santísima Virgen. (Tratado de la Verdadera Devoción…, núm. 228)

 

De la consideración de sí mismo

No debemos confiar de nosotros grandes cosas, porque muchas veces nos falta la gracia y la discreción.

Poca luz hay en nosotros, y presto la perdemos por nuestra negligencia.

Y muchas veces no sentimos cuán ciegos estamos en el alma.

Muchas veces también obramos mal, y lo excusamos peor.

A veces nos mueve la pasión, y pensamos que es celo.

Reprendemos en los otros las cosas pequeñas, y tragamos las graves si son nuestras.

Muy presto sentimos y agravamos lo que de otros sufrimos, mas no miramos cuánto enojamos a los otros.

El que bien y rectamente examinare sus obras, no tendrá que juzgar gravemente las ajenas. (Imitación de

Cristo, libro II, cap. 5)

 

Oraciones que tienen que hacer en este día 16º:

Letanías del Espíritu Santo.

Letanías de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

 

Día 17º

 

Del juicio y penas de los pecadores

 

Mira el fin en todas las cosas, y de qué suerte estarás delante de aquel juez justísimo, al cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente.

¡Oh ignorante y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que temes a veces el rostro de un hombre airado?

¿Por qué no te previenes para el día del juicio, cuando no habrá quien defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí?

Decía a los discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, el cual fue acusado de disiparle la hacienda. Llámole y le dijo: ¿Qué es lo que oigo de ti?

Da cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir de mayordomo. Y se dijo para sí el mayordomo:

¿Qué haré, pues mi amo me quita la mayordomía? Cavar no puedo, mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que he de hacer para que cuando me destituya de la mayordomía

me reciban en sus casas. Llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Él dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu caución, siéntate al instante y escribe cincuenta. Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Él dijo: Cien coros de trigo.

Díjole: Toma tu caución y escribe ochenta. El amo alabó al mayordomo infiel por haber obrado sagazmente, pues los hijos de este siglo son más avisados entre sus congéneres que los hijos de la luz. (Lc 16, 1-8)

 

Oraciones que hay que rezar para este día 17º:

Letanía del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

 

Día 18º

 

Dijo a sus discípulos: Es inevitable que haya escándalos; sin embargo, ¡ay de aquel por quien vengan!

Mejor le fuera que le atasen al cuello una rueda de molino y le arrojasen al mar antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Mirad por vosotros.

Si peca tu hermano contra ti, corrígele, y si se arrepiente, perdónale. Si siete veces al día peca contra ti y siete veces se vuelve a ti diciéndote: Me arrepiento, le perdonarás.

Dijeron los apóstoles al Señor: Acrecienta nuestra fe. Dijo el Señor: Si tuvierais fe tanto como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: Desarráigate y trasplántate en el mar, y él os obedecería.

¿Quién de vosotros, teniendo un siervo arando apacentando el ganado, al volver él del campo le dice: Pasa en seguida y siéntate a la mesa, y no le dice más bien:

Prepárame la cena, cíñete para servirme hasta que yo coma y beba, y luego comerás y beberás tú?

¿Deberá gratitud al siervo, porque hizo lo que se le había ordenado? Así también vosotros, cuando hiciereis estas cosas que os están mandadas, decid: Somos siervos inútiles; lo que teníamos que hacer, eso hicimos. (Lc 17,1-10)

Todas las cosas pesadas se deben padecer por la vida eterna

Hijo, no te quebranten los trabajos que has tomado por Mí; ni te abatan del todo las tribulaciones; mas mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que viniere.

Yo basto para galardonarte sobre toda manera y medida.

No trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás agravado siempre de dolores.

Espera un poquito y verás cuán presto se pasan los males.

Vendrá una hora cuando cesará todo trabajo e inquietud.

Poco y breve es todo lo que pasa con el tiempo.

(Imitación de Cristo, libro III, cap. 47)

 

Oraciones que se deben rezar para este día 18º:

Letanías del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

 

Día 19º

 

También le presentaban niños para que los tocase; viendo lo cual, los discípulos los reprendían. Jesús los llamó a sí, diciendo: Dejad que los niños vengan a mí y no se lo prohibáis, que de ellos es el reino de Dios.

En verdad os digo: quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Cierto personaje le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para alcanzar la vida eterna? Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los preceptos: No adulterarás, no matarás, no robarás, no levantarás falso testimonio,

honra a tu padre ya tu madre. Dijo le él: Todos esos preceptos los he guardado desde la juventud. Oyendo esto Jesús, le dijo: Aún te queda una cosa: Vende cuanto tienes y repártelo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme. Él, oyendo esto, se entristeció,

porque era muy rico. Viéndolo Jesús, dijo: ¡Qué difícilmente entran en el reino de Dios los que tienen riquezas!

Porque más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios.

Dijeron los que le oían: Entonces, ¿quién puede salvarse? Él respondió: Lo que es imposible a los hombres, es posible para Dios.

Dijo le Pedro: Pues nosotros, dejando todo lo que teníamos, te hemos seguido. Él les dijo: En verdad os digo que ninguno que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres e hijos por amor al reino de Dios dejará de recibir mucho más en este siglo y la vida eterna en el venidero. (San Lucas, cap. 18, 15-30)

 

Oraciones que hay que rezar para este día 19º:

Letanía del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

 

TERCERA PARTE

CONOCIMIENTO DE MARÍA

Los actos de amor, afectos piadosos hacia la Santísima Virgen, imitación de sus virtudes, especialmente su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su continua oración mental, su mortificación en todas las cosas, su pureza incomparable, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina: «siendo esto» como dice San Luis María Grignion de Montfort, «las diez virtudes principales de la Santísima Virgen».

Tenemos que unimos a Jesús por María, ésta es la característica de nuestra devoción; por tanto, San Luis María Grignion de Montfort nos pide que nos empleemos a fondo para adquirir un conocimiento de la Santísima Virgen. María es nuestra soberana y nuestra medianera, nuestra Madre y nuestra Señora. Esforcémonos, pues, en conocer los efectos de esta realeza, de esta mediación, y de esta maternidad, así como las grandezas y prerrogativas que son los fundamentos o consecuencias de ello. Nuestra Santísima Madre también es perfecta un molde en donde podemos ser moldeados para poder hacer nuestras sus intenciones y disposiciones. Esto no lo conseguiremos sin estudiar la vida interior de María, o sea, sus virtudes, sus sentimientos, sus acciones, su participación en los misterios de Jesucristo y su unión con Él.

ORACIONES QUE SE REZARÁN DESDE EL DÍA 20º AL 26º INCLUSIVE:

                                                

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

Señor, ten piedad.                                         Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.                                         Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.                                         Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.                                               Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.                                       Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,                                    ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,                                     íd.

Dios, Espíritu Santo,                                                           íd.

Trinidad Santa, un solo Dios,                                            íd.

Espíritu que procede del Padre y del Hijo         ilumínanos y santifícanos.

 Espíritu del Señor, que al comienzo

de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste              íd.

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas.          íd.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas.                           íd.

Espíritu que das testimonio de Cristo.                                              íd.

Espíritu de verdad que nos instruyes

sobre todas las cosas.                                                                          íd.

Espíritu que sobreviene a María.                                                       íd.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe.                                        íd.

Espíritu de Dios que habita en nosotros.                                          íd.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento.                                       Íd.

Espíritu de consejo y de fortaleza.                                                    Íd.

Espíritu de ciencia y de piedad.                                                         íd.

Espíritu de temor del Señor.                                                              íd.

Espíritu de gracia y de misericordia.                                                íd.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad                             íd.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz.                            íd.

Espíritu de humildad y de castidad.                                                 íd.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre.                                   íd.

Espíritu de multiforme gracia.                                                           íd.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios.                                     íd.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos

inenarrables.                                                                                         íd.

Espíritu que descendiste sobre Cristo

en forma de paloma.                                                                           íd.

Espíritu en el cual renacemos.                                                           íd.

Espíritu por el cual se difunde la caridad

en nuestros corazones.                                                                       íd.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios.                                        íd.

Espíritu que en lenguas de fuego

sobre los apóstoles apareciste.                                                          íd.

Espíritu con el cual fueron

los apóstoles henchidos.                                                                    íd.

Espíritu que distribuyes tus dones

a cada uno como quieres.                                                                  Íd

 Sednos propicio,                                                                   perdónanos, Señor.

Sednos propicio,                                                                   escúchanos, Señor.

De todo mal,                                                                          líbranos, Señor.

De todo pecado.                                                                                íd.

De tentaciones e insidias del demonio.                                         íd.

De la presunción y desesperación.                                                 íd.

De la resistencia a la verdad conocida                                          íd.

De la obstinación y de la impenitencia.                                        íd.

De la impureza de la mente y del cuerpo.                                    íd.

Del espíritu de fornicación.                                                             íd.

De todo espíritu del mal.                                                                 íd.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán.

Por tu advenimiento sobre los discípulos.

                                                                                                 Te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores.                                             íd.

Para que así como vivimos del Espíritu,

obremos también por Él.                                                                        íd.

Para que recordando que somos templo                                            id

del Espíritu Santo, no lo profanemos.                                                  íd.

Para que viviendo según el Espíritu,

no cumplamos los deseos de la carne.                                                íd.

A fin de que por el Espíritu

mortifiquemos las obras de la carne.                                                  íd.

Para que no te contristemos a Ti,

Espíritu Santo de Dios.                                                                           íd.

Para que seamos solícitos en guardar

la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.                                     íd.

Para que no creamos a todo espíritu.                                                íd.

Para que probemos a los espíritus si son de Dios.                           íd.

Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud.    íd.

Para que nos confirmes por tu Espíritu soberano.                           íd.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,              perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,              escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,              ten piedad de nosotros.

Oración:

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu

Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos

preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

LETANÍA DE NUESTRA SEÑORA        

Señor, ten piedad.                                    Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.                                   Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.                                   Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.                                          Cristo, óyenos.

Cristo escúchanos.                                   Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial.                                Ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo.                                íd.

Dios Espíritu Santo.                                                     íd.

Trinidad Santa un solo Dios.                                      íd.

Santa María.                                                   Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios.                                                  íd.

Santa Virgen de las vírgenes.                                     íd.

Madre de Cristo.                                                           íd.

Madre de la Iglesia.                                                      íd.

Madre de la divina gracia.                                           íd.

Madre purísima.                                                            íd.

Madre castísima.                                                           íd.

Madre inviolada.                                                           íd.

Madre virgen.                                                               íd.

Madre inmaculada.                                                     íd.

Madre amable.                                                            íd.

Madre admirable.                                                        íd.

Madre del buen consejo.                                           íd.

Madre del Creador.                                                    íd.

Madre del Salvador.                                                   íd.

Virgen prudentísima.                                                 íd.

Virgen digna de veneración.                                     íd.

Virgen digna de alabanza.                                         íd.

Virgen poderosa.                                                        íd.

Virgen clemente.                                                        íd.

Virgen fiel.                                                                   íd.

Esclava del Señor.                                                      íd.

Espejo de justicia.                                                      íd.

Trono de sabiduría.                                                   íd.

Causa de nuestra alegría.                                        íd.

Vaso espiritual.                                                          íd.

Vaso honorable.                                                        íd.

Vaso insigne de devoción.                                       íd.

Rosa mística.                                                              íd.

Torre de David.                                                          íd.

Torre de marfil.                                                          íd.

Casa de oro.                                                                íd.

Arca de la alianza.                                                      íd.

Puerta del cielo.                                                         íd.

Estrella de la mañana.                                              íd.

Salud de los enfermos.                                             íd.

Refugio de los pecadores.                                       íd.

Consoladora de los afligidos.                                  íd.

Auxilio de los cristianos.                                          íd.

Reina de los ángeles.                                               íd.

Reina de los patriarcas.                                           íd.

Reina de los profetas.                                             íd.

Reina de los apóstoles.                                           íd.

Reina de los mártires.                                              íd.

Reina de los confesores.                                         íd.

Reina de las vírgenes.                                              íd.

Reina de todos los santos.                                      íd.

Reina concebida sin mancha original.                  íd.

Reina asunta a los cielos.                                        íd.

Reina del Santísimo Rosario.                                  íd.

Reina de la familia.                                                   íd.

Reina de la paz.                                                         íd.

Reina de los esclavos de amor                               íd.

 Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                               perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                              escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el

pecado del mundo,                                                   ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración:

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y

 

AVE MARIS STELLA

Salve, Estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen,

feliz puerta del cielo.

 Pues recibistes aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias  el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos suaves y castos.

Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que, viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, loor a Cristo altísimo.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE SAN LUIS Mª GRIGNION DE MONFORT

¡Salve, María, amadísima Hija del Eterno Padre; Salve María, Madre admirable del Hijo; Salve,  Madre, fidelísima Esposa del Espíritu Santo; salve, María, mi amada Madre, mi amable Maestra, mi poderosa Soberana; salve, gozo mío, gloria mía, mi corazón y mi alma!

Sois toda mía por misericordia, y yo soy todo vuestro por justicia, pero todavía no lo soy bastante. De nuevo me entrego a Ti todo entero en calidad de eterno esclavo, sin reservar  nada, ni para mí, ni para otros.

Si algo ves en mí que todavía no sea tuyo, tómalo enseguida, te lo suplico, y hazte dueña absoluta de todos mis haberes para destruir y desarraigar y aniquilar en mí todo lo que desagrada a Dios y plantar y levantar y producir todo lo que os guste.

La luz de tu fe disipe las tinieblas de mi espíritu; tu humildad profunda ocupe el lugar de mi orgullo; tu contemplación sublime detenga las distracciones de mi fantasía vagabunda; tu continua vista de Dios llene de su presencia mi memoria, el incendio de caridad de tu corazón abrase la tibieza y frialdad del mío; cedan el sitio a tus virtudes mis pecados; tus méritos sean delante de Dios mi adorno y suplemento. En fin, queridísima y Madre, haz, si es posible, que no tenga yo más espíritu que el tuyo para conocer a Jesucristo y entender sus divinas voluntades; que no tenga más alma que la tuya para alabar y glorificar al Señor; que no tenga más corazón que el tuyo para amar a Dios con amor puro y con amor ardiente como Tú.

No pido visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni contentos, ni aun espirituales. Para Ti el ver claro, sin tinieblas; para Ti el gustar por entero sin amargura; para el triunfar gloriosa a la diestra de tu Hijo, sin humillación; para Ti el mandar a los ángeles, hombres y demonios, con poder absoluto, sin resistencia, y el disponer en fin, sin reserva alguna de todos los bienes de Dios. Ésta es, divina María, la mejor parte que se te ha concedido, y que jamás se te quitará, que es para mi grandísimo gozo.

Para mí y mientras viva no quiero otro sino el experimentar el que Tú tuviste: creer a secas, sin nada ver y gustar; sufrir con alegría, sin consuelo de las criaturas; morir a mí mismo, continuamente y sin descanso; trabajar mucho hasta la muerte por Ti, sin interés, como el más vil de los esclavos. La sola gracia, que por pura misericordia te pido, es que en todos los días y en todos los momentos de mi vida diga tres amen es: amén (así sea) a todo lo que hiciste en la tierra cuando vivías; amén a todo lo que haces al presente en el cielo; amén a todo lo que obras en mi alma, para que en ella no haya nada más que Tú, para glorificar plenamente a Jesús en mí, ahora y en la eternidad. Amén

y en la eternidad. Amén.

RÉCESE EL SANTO ROSARIO

 

DÍA 20º.

Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, y viéndole, contaron lo que se les había dicho acerca del Niño. Y cuantos los oían se maravillaban de lo que les decían los pastores.

María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según se les había dicho.

Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron el nombre de Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno.

Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, según el rito festivo, y volverse ellos, acabados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo echasen de ver. Pensando que estaba en la caravana, anduvieron camino de un día.  Buscáron le entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en busca suya. Al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas.

Cuando sus padres le vieron, quedaron sorprendidos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía. Bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres.

(San Lucas, cap. 2, 16-21; 42-52)

En este día 20º se reza las siguientes oraciones:

Letanía del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

Oración a Nuestra Señora de San Luis Grignion de Monfort.

Rezar el Santo Rosario.

Día 21º

LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA VIRGEN

Para subir y unirse a Él, preciso es valerse del mismo medio de que Él se valió para descender a nosotros, para hacerse hombre y para comunicarnos sus gracias; y ese medio es la verdadera devoción a la Santísima Virgen.

Hay muchas devociones a la Virgen Santísima y verdaderas: que no hablo aquí de las falsas.

Consiste la primera en cumplir con los deberes de cristiano, evitando el pecado mortal, obrando más por amor que por temor, rogando de tiempo en tiempo a la Santísima Virgen y honrándola como Madre de Dios, sin ninguna otra especial devoción para con ella.

La segunda tiene para la Virgen más altos sentimientos de estima, amor, veneración y confianza; induce a entrar en las cofradías del Santo Rosario y del escapulario, a rezar la corona o el santo rosario, a honrar las imágenes y altares de María, a publicar sus alabanzas, a alistarse en sus congregaciones. Y esta devoción (con tal que nos abstengamos de pecar) buena es, santa y laudable; pero no tan a propósito como la que sigue para apartar a las almas de las criaturas y desprenderlas de sí mismas a fin de unirlas a Jesucristo.

La tercera manera de devoción a la Santísima Virgen, de muy pocas personas conocida y practicada; es almas predestinadas, la que os voy a descubrir.

Consiste en darse todo entero, como esclavo, a María y a Jesús por Ella;

y además en hacer todas las cosas con María, en María, por María y para María.

Hay que escoger un día señalado para entregarse, consagrarse y sacrificarse; y esto ha de ser voluntariamente y por amor, sin encogimiento, por entero y sin reserva alguna; cuerpo y alma, bienes exteriores y fortuna, como casa, familia, rentas; bienes interiores del alma, a saber: sus méritos, gracias, virtudes y satisfacciones. (El Secreto de María, núm. 23-24)

Oraciones que hay que rezar este 21º día:

Letanía del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

Oración a Nuestra Señora de San Luis Grignion de Monfort.

Récese el Santo Rosario.

Día 22º

SUS CARACTERES

Interior:

La verdadera devoción a Nuestra Señora es interior: es decir, debe partir del espíritu y del corazón; nace dicha devoción de la estima que se hace de la Virgen,  de la alta idea que uno se ha formado de sus grandezas y del amor que se le tiene.

Tierna:

Es tierna, es decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la de un niño para con su buena madre. Esta devoción es la que hace que un alma recurra a Ella en todas sus necesidades de cuerpo y espíritu con mucha sencillez, confianza y ternura.

Santa:

Esta devoción a nuestra Señora es santa: es decir, que conduce a un alma a evitar el pecado y a imitar las virtudes de la Santísima Virgen en particular, la humildad profunda, la fe viva, la ciega obediencia, la continua oración, su universal mortificación, la pureza incomparable, la caridad ardiente, la heroica paciencia, la dulzura angelical y la divina sabiduría.

Tales son las diez principales virtudes de la Santísima Virgen.

Constante:

Es constante, es decir, afirma a un alma en el bien y la lleva a no abandonar fácilmente las prácticas de devoción; la hace animosa para oponerse al mundo, y sus costumbres y sus máximas, a la carne con sus apetitos y sus pasiones, y al demonio en sus tentaciones: de modo que una persona verdaderamente devota a la Santísima Virgen no es mudable, melancólica, escrupulosa ni medrosa.

Desinteresada:

La verdadera devoción a Nuestra Señora es desinteresada; es decir, inspira a un alma que no se busque a sí misma; sino sólo a Dios en su Santísima Madre.

Un verdadero devoto de María no ama a esta augusta Reina por espíritu de lucro y de interés, ni por su bien temporal ni espiritual, sino únicamente porque merece ser servida, y Dios sólo en Ella. (Tratado de la Verdadera Devoción… núm. 105-110)

Oraciones que se rezan el día 22º:

Letanías del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

Oración a Nuestra Señora de San Luis Grignion de Monfort.

Récese el Santo Rosario.

Día 23º

EN QUÉ CONSISTE LA PERFECTA CONSAGRACIÓN A JESÚS POR MARÍA

Toda vez que nuestra perfección consiste en estar conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, la más perfecta de todas las devociones es, sin duda alguna, la que nos conforma, une y consagra más perfectamente a este acabado modelo de toda santidad; y pues que María es entre todas las criaturas la más conforme a Jesucristo, es consiguiente que entre todas las devociones, la que consagra y conforma más un alma a Nuestro Señor, es la devoción a la Santísima Virgen, su Santa Madre, y cuanto más se consagre un alma a María, más se unirá con Jesucristo, y, he aquí por qué la perfecta consagración a Jesucristo no es otra cosa que una perfecta y entera consagración de sí mismo a la Santísima Virgen, y ésta es la devoción que yo enseño; o con otras palabras, una perfecta renovación de los votos y promesas del santo bautismo.

Consiste, pues, esta devoción en entregarse enteramente a la Santísima Virgen para ser todo de Jesucristo por medio de María. Es menester entregar/e: primero, nuestro cuerpo con todos sus sentidos y sus miembros; segundo, nuestra alma con todas sus potencias; tercero, nuestros bienes exteriores, o sea nuestra fortuna presente y futura; cuarto, nuestros bienes interiores y espirituales, o sea nuestros méritos, nuestras virtudes y nuestras buenas obras pasadas, presentes y futuras; en una palabra: todo lo que tenemos en el orden de la naturaleza y en el orden de la gracia, y todo lo que lleguemos a tener en lo porvenir en el orden de la naturaleza, de la gracia y de la gloria, y esto sin reserva ninguna, ni de un céntimo, ni de un cabello, ni de la menor buena obra, y además por toda la eternidad, y sin pretender ni esperar ninguna otra recompensa de nuestra ofrenda y de nuestros servicios, que la honra de pertenecer a Jesucristo por María y en María, aun cuando esta amable

Señora no fuere, como lo es siempre, la más liberal y reconocida de las criaturas. (Tratado de la Verdadera Devoción… núm. 120-121)

Oraciones que se rezan este día 23º:

Letanías del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

Oración a Nuestra Señora de San Luis Grignion de Monfort.

Récese el Santo Rosario.

Día 24º

Esta devoción es un camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Dios que es la perfección cristiana.

Es un camino fácil:

Es un camino que Jesús ha recorrido viniendo a nosotros, y en que no se encuentra ningún tropiezo para llegar a Él. Es verdad que es posible llegar a la unión con Dios por otros caminos, pero será pasando por muchas más cruces y extraños desfallecimientos, y al través de muchas más dificultades, penosísimas de vencer.

Es un camino corto:

Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino corto para hallar a Jesucristo, ya sea porque en él no hay extravíos, ya sea por que, como acabo de decir, por él se camina con más gozo y facilidad y, por tanto, con más prontitud. Se avanza más en poco tiempo de sumisión y de dependencia de María, que en años enteros de propia voluntad y de apoyo sobre sí mismo.

Es un camino perfecto:

Esta devoción a la Santísima Virgen es una senda perfecta para ir a unirse a Jesucristo, toda vez que la divina María es la más perfecta y la más santa de las puras criaturas, y que Jesucristo que vino perfectamente a nosotros, no tomó otro camino para su grande y admirable viaje. El Altísimo, el Incomprensible, el Inaccesible, El que es, ha querido venir a nosotros, pequeños gusanos de la tierra que nada somos.

¿Cómo se ha obrado esto? El Altísimo ha descendido perfecta y divinamente por María hasta nosotros sin perder nada de su divinidad y de su santidad, y por María deben los más pequeños subir perfecta y divinamente al Altísimo sin temor alguno.

Es un camino seguro:

Esta devoción a la Santísima Virgen es un camino seguro para ir a Jesucristo y adquirir la perfección uniéndose a Él. Porque esta práctica que enseño, no es nueva; es tan antigua, que no se pueden marcar sus principios. Y no se la podría condenar sin trastornar los fundamentos del cristianismo. Consta, pues, en conclusión, que esta devoción no es nueva, y que si bien no es común, consiste esto en que es demasiado preciosa para ser saboreada y practicada por todo el mundo. Esta devoción es un medio seguro para ir a Nuestro Señor, porque es propio de la Santísima

Virgen el conducirnos seguramente a Jesucristo, como lo es de Jesucristo llevarnos seguramente al Padre

Eterno. (Tratado de la Verdadera Devoción… núms.152-164)

Oraciones que se rezan el día 24º:

Letanía del Espíritu Santo.

Letanía de Nuestra Señora.

Ave Maris Stella.

Oración a Nuestra Señora de San Luis Grignion de Monfort.

Récese el Santo Rosario.

Día 25º

EFECTOS MARAVILLOSOS DE ESTA DEVOCIÓN

Persuadíos de que si sois fieles a las prácticas interiores y exteriores de esta devoción, que os vaya marcar a continuación, tendrán lugar los efectos siguientes:

Efecto 1º:

El Espíritu Santo os dará por María, su amada Esposa, luz para conocer lo malo de vuestro fondo, vuestra corrupción y vuestra incapacidad para todo bien, si Dios no es su principio, como autor de la naturaleza y de la gracia, y por consecuencia de este conocimiento os  despreciaréis y no pensaréis en vosotros sino con horror. En fin, la humilde María os hará partícipes de su profunda humildad, la que os hará, despreciándoos, que no despreciéis a nadie y deseéis que os menosprecien.

Efecto 2º.

La Santísima Virgen os dará parte de su fe, que fue sobre la tierra más grande que la fe de todos los patriarcas, de los profetas, de los apóstoles y de todos los santos.

Efecto 3º:

Esta Madre del Amor Hermoso quitará de vuestro corazón todo escrúpulo, todo temor servil y desarreglado.

Efecto 4º:

La Santísima Virgen os llenará de una gran confianza en Dios y en Ella misma porque ya no os acercaréis a

Jesucristo por vosotros mismos sino por medio de esta buena Madre.

  Efecto  5º:

El alma de la Santísima Virgen se os comunicará para glorificar al Señor. Su espíritu entrará en el lugar del vuestro, para regocijarse en Dios, su Salvador, siempre que seáis fieles a las prácticas de esta devoción.

Efecto 6º:

Si cultivamos bien a María, que es el árbol de la vida en nuestra alma, siguiendo con fidelidad la práctica de esta devoción, Ella dará su fruto en su tiempo, y este fruto suyo es Jesucristo.

Efecto 7º:

Por medio de esta práctica, fidelísimamente observada, daréis a Jesucristo más gloria en un mes, que de ninguna otra manera, por más difícil que sea, en muchísimos años. (Tratado de la Verdadera Devoción, núm. 213-225)

Oraciones que se rezan el día 25º:

Letanía del Espíritu Santo

Letanía de Nuestra Señora

Ave Maris Stella

Oración  a Nuestra Señora de San Luis Mª Grignion de Monfort.

Rezo del Santo Rosario.

Día 26º

Si queréis comprender a la Madre, dice un santo, comprended al Hijo, pues es una Madre digna de Dios:

Que aquí toda lengua enmudezca. Para demostrar que la divina María ha estado desconocida hasta ahora, y que es una de las razones por las cuales Jesucristo no es conocido como debe serio.

Si, pues, como es cierto, el reino de Jesucristo ha de venir al mundo, no será sino consecuencia necesaria del conocimiento del reino de la Santísima Virgen María, que le trajo al mundo la vez primera y le hará resplandecer en la segunda venida.

Confieso con toda la Iglesia que no siendo María sino una pura criatura salida de las manos del Altísimo, comparada con la Majestad infinita es menos que un átomo, o más bien nada, puesto que sólo Dios es quien es, y por consiguiente, confieso que este gran Señor, Ser soberano y absoluto, ni ha tenido ni ahora tiene necesidad alguna de la Santísima Virgen para hacer su voluntad santísima y para manifestar su gloria. Basta que Dios quiera, para que todo se haga. Digo, sin embargo, que así y todo, habiendo querido Dios empezar y concluir sus más grandes obras por la Santísima Virgen desde que la formó, es de creer que no cambiará de conducta en el transcurso de los transcursos de los siglos, pues es Dios y no varía en sus sentimientos ni en su proceder.

María es la Reina del cielo y de la tierra por la gracia, como Jesús es Rey por naturaleza y por conquista; pues el reino de Jesucristo consiste principalmente en el corazón y en el interior del hombre, según estas palabras: “El reino de Dios está dentro de vosotros”, del mismo modo el reino de la Santísima Virgen está principalmente en el interior del hombre, es decir, en las almas, y en las almas es en donde principalmente está más glorificada con su Hijo que en todas las criaturas visibles, y podemos llamarla con los santos, Reina de los corazones. (Tratado de la Verdadera Devoción…, núm. 12-38)

Oraciones que se reza el día 26º:

Letanía del Espíritu Santo

Letanía de Nuestra Señora

Ave Maris Stella

Oración a Nuestra Señora de San Luis María Grignion de Monfort

Rezo del Santo Rosario

CUARTA PARTE

CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO

Actos de amor de Dios, acción de gracias por las bendiciones de Jesús, contrición y resolución

Durante este período nos emplearemos en estudiar a Jesucristo. ¿Qué se tiene que estudiar de Jesucristo?

Primero:

El Hombre-Dios, su gracia y gloria; después sus derechos en el dominio soberano sobre nosotros; ya que, habiendo renunciado a Satanás y al mundo, tomamos a Jesucristo como nuestro Señor.

Segundo:

Su vida interior; las virtudes y los actos de su Sagrado Corazón; su asociación con María y los misterios de la Anunciación y Encarnación. Durante su infancia y vida oculta en la fiesta de las bodas de Caná y en el Calvario… (Tratado de la Verdadera Devoción… núm. 12-38,83, 212, 226-265)

ORACIONES QUE SE REZARÁNDESDE EL DÍA 27º. AL 33º. INCLUSIVE:

LETANÍAS DEL ESPÍRITU SANTO

Señor, ten piedad.                                              Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.                                              Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.                                              Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.                                                    Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.                                            Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,                                         ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,                                     íd.

Dios, Espíritu Santo,                                                           íd.

Trinidad Santa, un solo Dios,                                            íd.

Espíritu que procede del Padre y del Hijo,

                                                                                  ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor, que al comienzo

de la creación planeando

sobre las aguas las fecundaste                                          íd.

Espíritu por inspiración del cual

Han hablado los profetas.                                                  íd.

Espíritu cuya unción nos enseña

todas las cosas.                                                                     íd.

Espíritu que das testimonio de Cristo.                             íd.

Espíritu de verdad que nos instruyes

sobre todas las cosas.                                                         íd.

Espíritu que sobreviene a María.                                      íd.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe.                       íd.

Espíritu de Dios que habita en nosotros.                         íd.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento.                      Íd.

Espíritu de consejo y de fortaleza.                                   íd

Espíritu de ciencia y de piedad.                                        íd.

Espíritu de temor del Señor.                                             íd.

Espíritu de gracia y de misericordia.                                íd.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad             íd.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz.           íd.

Espíritu de humildad y de castidad.                                íd.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre.                  íd.

Espíritu de multiforme gracia.                                          íd.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios.                    íd.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos

inenarrables.                                                                       íd.

Espíritu que descendiste sobre Cristo

en forma de paloma.                                                         íd.

Espíritu en el cual renacemos.                                        íd.

Espíritu por el cual se difunde la caridad

en nuestros corazones.                                                    íd.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios.                    íd.

Espíritu que en lenguas de fuego

sobre los apóstoles apareciste.                                      íd.

Espíritu con el cual fueron

los apóstoles henchidos.                                                 íd.

Espíritu que distribuyes tus dones

a cada uno como quieres.                                                íd.

Sednos propicio,                                                         perdónanos, Señor.

Sednos propicio,                                                        escúchanos, Señor.

De todo mal,                                                               líbranos, Señor.

De todo pecado.                                                                  íd.

De tentaciones e insidias del demonio.                          íd.

De la presunción y desesperación.                                  íd.

De la resistencia a la verdad conocida                            íd.

De la obstinación y de la impenitencia.                          íd.

De la impureza de la mente y del cuerpo.                     íd.

Del espíritu de fornicación.                                               íd.

De todo espíritu del mal.                                                   íd.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán.

Por tu advenimiento sobre los discípulos.

                                                                               Te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores.              íd.

Para que así como vivimos del Espíritu,

obremos también por Él.                                  Te rogamos óyenos.

Para que recordando que somos templo

del Espíritu Santo, no lo profanemos.                                íd.

Para que viviendo según el Espíritu,

no cumplamos los deseos de la carne.                              íd.

A fin de que por el Espíritu

mortifiquemos las obras de la carne.                                íd.

Para que no te contristemos a Ti,

Espíritu Santo de Dios.                                                        íd.

Para que seamos solícitos en guardar

la unidad del Espíritu

en el vínculo de la paz.                                                        íd.

Para que no creamos a todo espíritu.                               íd.

Para que probemos a los espíritus

si son de Dios.                                                                       íd.

Para que te dignes renovar en nosotros

el espíritu de rectitud.                                                         íd.

Para que nos confirmes

por tu Espíritu soberano.                                                    íd.

Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                          perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                        escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas

el pecado del mundo,                                       ten piedad de nosotros.

Oración:

Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

AVE MARIS STELLA

Salve, Estrella del mar, Madre, que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen,

feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave

De labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos, da lumbre a los ciegos, ahuyenta nuestros males,

recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre, el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos suaves y castos

Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que, viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, loor a Cristo altísimo

y al Espíritu Santo: a los tres un solo honor. Amén

LETANÍA DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.                                      (bis)

Cristo, ten piedad de nosotros.                                      (bis)

Señor, ten piedad de nosotros.                                      (bis)

Jesús, óyenos.                                                             Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos.                                                     Jesús, escúchanos.

Dios, Padre celestial,                                                  ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,                                     íd.

Dios, Espíritu Santo,                                                           íd.

Dios santo, trino y uno,                                                     íd.

Jesús hijo de Dios vivo,                                                     íd.

Jesús, resplandor del Padre,                                            íd.

Jesús, candor de la luz eterna,                                        íd.

Jesús, rey de la gloria,                                                      íd.

Jesús, sol de justicia,                                                        íd.

Jesús, Hijo de la Virgen María,                                        íd.

Jesús, amable,                                                                   íd.

Jesús, admirable,                                                              íd.

Jesús, Dios fuerte,                                                             íd.

Jesús, Padre del siglo futuro,                                          íd.

Jesús, ángel del gran consejo,                                        íd.

Jesús, poderosísimo,                                                        íd.

Jesús,  obedientísimo,                                                      íd.

Jesús, manso y humilde de corazón,                           íd.

Jesús, amador de la castidad,                                        íd.

Jesús, amador nuestro,                                                   íd.

Jesús, Dios de paz,                                                           íd.

Jesús, autor de la vida,                                                   íd.

Jesús, modelo de virtudes,                                            íd.

Jesús, celador de las almas,                                           íd.

Jesús, Dios nuestro,                                                         íd.

Jesús, refugio nuestro,                                                    íd.

Jesús, padre de los pobres,                                            íd.

Jesús, tesoro de los fieles,                                              íd.

Jesús, buen pastor,                                                           íd.

Jesús, luz verdadera,                                                        íd.

Jesús, sabiduría eterna,                                                   íd.

Jesús, bondad infinita,                                                      íd.

Jesús, camino y vida nuestra,                                          íd.

Jesús, gozo de los ángeles,                                              íd.

Jesús, rey de los patriarcas,                                             íd.

Jesús, maestro de los apóstoles,                                    íd.

Jesús, doctor de los evangelistas,                                  íd.

Jesús, fortaleza de los mártires,                                    íd.

Jesús, luz de los confesores,                                          íd.

Jesús, pureza de las vírgenes,                                        íd.

Jesús, corona de todos los santos,                                 íd.

Sednos propicio,                                              perdónanos, Jesús.

Sednos propicio,                                              escúchanos, Jesús

De todo mal,                                                        líbranos, Jesús.

De todo pecado,                                                                íd.

De tu ira,                                                                              íd.

De los lazos del demonio,                                                 íd.

Del espíritu de fornicación,                                              íd.

De la muerte eterna,                                                       íd.

Del desprecio de tus inspiraciones,                              íd.

Por el misterio

de tu santa encarnación,                                                  íd.

Por tu nacimiento,                                                             íd.

Por tu infancia,                                                                    íd.

Por tu vida divina,                                                               íd.

Por tus trabajos,                                                                 íd.

Por tu pasión y gloria,                                                        íd.

Por tu cruz y desamparo,                                                  íd.

Por tus angustias,                                                               íd.

Por tu muerte y sepultura,                                               íd.

Por tu resurrección,                                                           íd.

Por tu ascensión,                                                                íd.

Por tus gozos,                                                                     íd.

Por tu gloria,                                                                       íd.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo,

                                                                                         Jesús, perdónanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo,

                                                                                           Jesús, escúchanos.

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo,

                                                                                           Jesús, ten piedad de nosotros.

Jesús, óyenos.                                                                 Jesús, óyenos.

Jesús, escúchanos.                                                         Jesús, escúchanos.

  1. Bendito sea el nombre del Señor.
  2. Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

ORACIÓN

Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que amándote de  todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN DE MONTFORT A JESUCRISTO

Dejadme, amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaras mi reconocimiento por la merced  que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! Tan miserable soy, que sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido .Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.

¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí.

Haec facta est mihi. ¡Oh, qué tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella?

¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitáis tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas.

¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.

¡Oh, Espíritu Santo! Concededme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadero, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.

¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén.

Oh, Jesús, que vives en María

Ven, ¡Oh Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti.

Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y santidad, tus máximas perfectas y tus normas y el ardor de tu eterna caridad.

Danos parte, Señor, en tus misterios para que te  podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, dan os tus luces, y en pos de ti podremos caminar.

Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre celestial. Amén.

 

Día 27º

CRISTO, NUESTRO FIN ÚLTIMO

Jesucristo Nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, debe ser el fin último de nuestras devociones; a no ser así, serían falsas y engañosas. Jesucristo es el alfa y el omega, el comienzo y fin de todas las cosas.

No trabajamos, como dice el Apóstol, más que por hacer perfecto a todo hombre en Jesucristo porque sólo en Él reside toda plenitud de la Divinidad y todas las demás plenitudes de gracia, de virtudes y de perfecciones; porque sólo en Él estamos bendecidos con,

toda bendición espiritual;

porque Él es el único maestro que debe enseñamos, es

nuestro único Señor de quien debemos depender,

nuestro único Jefe a quien debemos pertenecer,

nuestro único Modelo a que debemos conformamos,

nuestro único Médico que nos debe sanar,

nuestro único Pastor que debe alimentamos,

nuestro único camino por donde debemos andar,

nuestra única Verdad que debemos creer,

nuestra única vida que debe vivificamos, y

nuestro único Todo en todas las cosas

que debe bastamos.

No se ha pronunciado bajo el cielo otro nombre que el de Jesús por el cual debemos ser salvos. Dios no ha puesto otro fundamento de nuestra salvación, de nuestra perfección y de nuestra gloria, más que a Jesucristo; todo edificio que no está construido sobre esta piedra firme, está levantado sobre movediza arena, y más o menos tarde caerá infaliblemente.

Con Jesucristo y en Jesucristo lo podemos todo:

podemos dar toda honra y gloria al Padre en unidad del Espíritu Santo, hacemos perfectos y ser para el prójimo buen olor de vida eterna.

Si, pues, nos entregamos a la hermosa devoción hacia la Virgen Santísima, es sólo para establecer más perfectamente el amor de Jesucristo, y de hallar un medio fácil y seguro de hallar a Jesucristo. Como ya lo he demostrado, y aún demostraré más adelante, pues esta devoción nos es necesaria para hallar a Jesucristo perfectamente, para amarle tiernamente y para servirle fielmente. (Tratado de la Verdadera Devoción…., núm. 61-62)

Oraciones que hay que rezar el día 27º:

Letanía del Espíritu Santo

Ave Maris Stella

Letanía del Santo Nombre de Jesús,

Oración de Monfort a Jesucristo

DÍA 28º

Cuando Jesús hubo terminado estos discursos, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días es la Pascua y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen.

Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comed, éste es mi cuerpo. Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados. Yo os digo que no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que lo beba con vosotros de nuevo en el reino de mi Padre.

Entonces vino Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: Sentaos aquí mientras yo voy a orar. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse. Entonces les dijo: Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo . Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres tú. y viniendo a los discípulos, los encontró dormidos, y dijo a Pedro:

¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para que no accedáis a la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es flaca. De nuevo, por segunda vez, fue a orar diciendo: Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Y volviendo otra vez, los encontró dormidos; tenían los ojos cargados. Dejándolos, de nuevo se fue a orar por  tercera vez, diciendo aún las mismas palabras. Luego vino a los discípulos y les dijo: Dormid ya y descansad, que ya se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; ya llega el que va a entregarme. (San Mateo, cap. 26, 1-2; 26-29; 36-46)

Oraciones que se rezan el día 28º:

Letanía del Espíritu Santo.

Ave Maris Stella.

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Oración de Monfort a Jesucristo.

 Día 29º

DE LA IMITACIÓN DE CRISTO Y DESPRECIO DE TODAS LAS VANIDADES DEL MUNDO

Quien me sigue no anda en tinieblas, dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta que imitemos su vida y costumbres, si queremos verdaderamente ser alumbrados y libres de toda la ceguedad del corazón.

Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de Jesús.

La doctrina de Cristo excede a la de todos los santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella maná escondido.

Mas acaece que muchos, aunque a menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él, porque no tienen el espíritu de Cristo.

Conviéneles que procuren conformar con él toda su vida.

¿Qué te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad, si no eres humilde, por donde desagradas a la Trinidad?

Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni justo; más la virtuosa vida hace al hombre amable a

Dios.

Más deseo sentir la contrición, que saber definirla.

Si supieses toda la Biblia a la letra y los dichos de todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y gracia de Dios?

Vanidad de vanidades, y todo vanidad, sino amar y servir solamente a Dios.

Suma sabiduría es, por el desprecio del mundo, ir a los reinos celestiales. (Imitación de Cristo, libro I, cap. 1)

Oraciones que se rezan el día 29º:

Letanía del Espíritu Santo

Ave Maris Stella

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Oración de Monfort a Jesucristo.

Día 30º

Y sentados hacían la guardia allí. Sobre su cabeza pusieron escrita su causa: Éste es Jesús, el Rey de los judíos. Entonces fueron crucificados con Él dos bandidos, uno a su derecha y otro a  su izquierda. Los que pasaban le injuriaban, moviendo la cabeza y diciendo: Tú que destruías el templo y lo reedificabas en tres días, sálvate ahora a ti mismo; si eres hijo de Dios, baja de esa cruz. E igualmente los príncipes de los sacerdotes, con los escribas y ancianos se burlaban y decían: Salvó a otros y a sí mismo no puede salvarse. Si es el rey de Israel, que baje ahora de la cruz y creeremos en Él. Ha puesto su confianza en Dios, que Él le libre ahora si es que le quiere, puesto que ha dicho: Soy el Hijo de Dios.

Asimismo los bandidos que con Él estaban crucificados le ultrajaban. (San Mateo, cap. 27, 36-44)

DEL CAMINO REAL DE LA SANTA CRUZ

Esta palabra parece dura a muchos; niégate a ti mismo, toma tu cruz, y sigue a Jesús. Peto mucho más duro será oír aquella postrera palabra: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno. Pues los que ahora oyen y siguen de buena voluntad la palabra de la cruz, no temerán entonces oír la palabra de la eterna condenación.

Esta señal de la cruz estará en el cielo, cuando el Señor vendrá a juzgar.

Entonces todos los siervos de la cruz, que se conformaron en la vida con el Crucificado, se llegarán a Cristo juez con gran confianza.

Pues que así es, ¿por qué temes tomar la cruz, por la cual se va al reino?

 En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz:, está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección

de la santidad.

No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, sino en la cruz.

Toma, pues, tu cruz, y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna.

Él vino primero, y llevó su cruz y murió en la cruz por ti, porque tú también la lleves y desees morir en ella.

Porque si mueres juntamente con Él, vivirás con Él.

Y si fueres compañero de la pena, lo serás también de la gloria. (Imitación de Cristo, libro II, cap. 2)

Oraciones que hay que rezar el día 30º:

Letanía del Espíritu Santo

Ave Maris Stella

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Oración de Monfort a Jesucristo.

Día 31º

DE LA BONDAD Y CARIDAD,DE DIOS, QUE SE MANIFIESTAEN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

A LOS HOMBRES

Señor, confiando en tu bondad y gran misericordia, vengo yo, enfermo, al médico: hambriento y sediento, a la Fuente de la vida; pobre, al Rey del cielo; siervo, al Señor; criatura, al Criador; desconsolado, a mi piadoso consolador.

Mas ¿de dónde a mí tanto bien, que Tú vengas a mí? ¿Quién soy yo para que te me des a Ti mismo?

¿Cómo se atreve el pecadora comparecer delante de Ti? Y Tú, ¿cómo te dignas venir al pecador?

Tú conoces a tu siervo, y sabes que ningún bien tiene por donde pueda merecer que Tú le hagas este beneficio.

Yo te confieso, pues, mi vileza, reconozco tu verdad, alabo tu piedad, y te doy gracias por tu extrema caridad. (Imitación de Cristo, libro IV, cap. 2)

Los que toman esta santa esclavitud profesarán devoción singular al gran misterio de la Encarnación del Verbo, el 25 de marzo, que es el misterio propio de esta devoción que ha sido inspirada por el Espíritu Santo:

Primero,

para honrar e imitar la dependencia inefable que Dios Hijo ha querido tener respecto de María, para la gloria de Dios su Padre y para nuestra salvación, la cual dependencia se muestra particularmente en este misterio en que Jesús aparece cautivo y esclavo en el seno de la divina María, en donde depende totalmente de Ella para todas las cosas.

Segundo,

para dar gracias a Dios por los favores incomparables que ha concedido a María y particularmente el de haberla escogido por su dignísima Madre, elección que ha sido hecha en este misterio.

Tales son los dos principales fines de la esclavitud de Jesús en María. Como vivimos en un siglo orgulloso, en que hay un gran número de sabios hinchados, espíritus fuertes y críticos que encuentran defectuosas las prácticas de piedad mejor fundadas y más sólidas, vale más, para no darles ocasión de crítica sin necesidad, decir la esclavitud de Jesús en María, y llamarse el esclavo de Jesucristo, que es esclavo de María, tomando la denominación de esta devoción más bien de su fin último, que es Jesucristo, que el camino y medio para llegar a este fin, que es María, por más que una y otra se pueden, a la verdad, usar sin escrúpulo.

Otra razón es, que el principal misterio que en esta devoción se celebra y se honra es el misterio de la Encarnación, en el cual no se puede ver a Jesucristo sino en María y encarnado en su seno, es más a propósito decir la esclavitud de Jesús en María, según aquella hermosa plegaria de tan grandes almas: Oh Jesús que vivís en María, venid y vivid en nosotros en vuestro espíritu de santidad, etcétera.

Los que adoptan esta esclavitud dirán con gran devoción el Ave María o la salutación angélica, cuyo precio, mérito, excelencia y necesidad, pocos cristianos, aun los más ilustrados, conocen. Ha sido preciso que la Santísima virgen se haya aparecido muchas veces a grandes santos muy esclavos suyos para mostrarles tan gran mérito. (Tratado de la Verdadera Devoción…, núm. 243, 245,249)

Oraciones que se rezan el día 31º:

Letanía del Espíritu Santo

Ave Maris Stella

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Oración de Monfort a Jesucristo.

Día 32º

DEL AMOR A JESÚS SOBRE TODAS LAS COSAS

Bienaventurado el que conoce lo que es amor a Jesús, y despreciarse a sí mismo por Jesús.

Conviene dejar un amado por otro amado, porque Jesús quiere ser amado sobre todas las cosas.

El amor de la criatura es engañoso y mudable; el amor de Jesús es fiel y durable.

El que se llega a la criatura, caerá con lo caedizo; el que abraza a Jesús, afirmará en Él para siempre.

Ama a Jesús y tenle por amigo, que, aunque todos te desamparen, Él no te desamparará ni te dejará perecer en el fin.

Tu amado es de tal condición, que no quiere consigo admitir a otro; más Él solo quiere tener tu corazón, y como rey sentarse en su propia silla.

Si tú supieras bien desocuparte de toda criatura, Jesús morará de buena gana contigo. (Imitación de Cristo, libro 11, cap. 7)

He aquí algunas prácticas interiores muy propias para los que el Espíritu Santo llama a una alta perfección, que, en cuatro palabras, se reducen a ejecutar todas las acciones por María, con María, en María y para María, a fin de practicarlas más perfectamente por Jesús, con Jesús, en Jesús y para Jesús.

Es menester ejecutar las acciones por María, es decir, es menester obedecer en todo a la Santísima Virgen y conducirse en todo por su espíritu, que es el espíritu de  Dios. Los que son guiados por El, son hijos de Dios. Los que son guiados por el espíritu de María, son hijos de

María, y por consiguiente hijos de Dios, y entre tantos devotos de la Santísima Virgen, no hay más verdaderos y fieles devotos que los que se conducen por su espíritu.

Porque el espíritu de María es el espíritu de Dios, ya que Ella no se guió jamás por su propio espíritu, sino siempre por el espíritu divino, que de tal modo se hizo dueño de María, que vino a ser su propio espíritu. Qué dichosa es un alma cuando está del todo poseída y gobernada por el espíritu de María, que es un espíritu suave y fuerte, celoso y prudente, humilde e intrépido, puro y fecundo

Es necesario hacer todas nuestras obras con María; es decir: que debemos en nuestras acciones mirar a María como modelo acabado de toda virtud y perfección que el Espíritu Santo ha formado en una pura criatura, para que lo imitemos, según nuestra capacidad. Es menester, pues, que en cada acción miremos cómo María la ha hecho o la haría si estuviera en nuestro lugar. Para esto debemos examinar y meditar las grandes virtudes que Ella practicó durante su vida, particularmente: primero su fe viva, por la cual creyó sin titubear la palabra del ángel, y creyó fiel y constantemente hasta el pie de la cruz; segundo, su humildad profunda, que la ha hecho ocultarse, callarse, someterse a todo y colocarse siempre la última. (Tratado de la Verdadera Devoción…, núm. 257-260)

Oraciones que se rezan el día 32º:

Letanía del Espíritu Santo

Ave Maris Stella

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Oración de Monfort a Jesucristo.

Día 33º

EL CUERPO DE CRISTO Y LA SAGRADA ESCRITURA SON MUY NECESARIAS AL ALMA FIEL

¡Oh dulcísimo Señor Jesús! ¡Cuánta es la dulzura del alma devota que se regala contigo en tu banquete, donde no se le presenta otro manjar que a su único amado, apetecible sobre todos los deseos de su corazón!

Sería ciertamente muy dulce para mí derramar en tu presencia copia de lágrimas afectuosas y regar con ellas tus pies, como la piadosa Magdalena, Mas, ¿Dónde está ahora esta devoción? ¿Dónde el copioso derramamiento de lágrimas devotas? Por cierto, en tu presencia y en la de tus santos ángeles, todo mi corazón debiera encenderse y llorar de gozo. Porque en el Sacramento te tengo verdaderamente presente, aunque encubierto bajo de otra especie. Porque el mirarte en tu propia y divina claridad no podrían mis ojos resistirlo, ni el mundo entero subsistiría ante el resplandor de la gloria de tu majestad. Tienes, pues, consideración a mi debilidad cuandote ocultas bajo de este Sacramento. (Imitación de Cristo, libro IV, cap. 11)

Es menester practicar estas acciones en María. La Santísima Virgen es el verdadero paraíso terrenal del nuevo Adán, del cual el antiguo paraíso terrestre era sólo figura. Hay, pues, en este paraíso terrenal riquezas, bellezas, singularidades y dulzuras inexplicables que el nuevo Adán, Jesucristo, dejó en él. En este paraíso tuvo Él sus complacencias durante nueve meses, obró sus maravillas y ostentó sus riquezas con la magnificencia de Dios. En este paraíso terrestre es donde verdaderamente está el árbol de la vida, que es Jesucristo, fruto de la vida eterna; el árbol de la ciencia del bien y del mal que ha  dado la salud al mundo. Hay en este lugar divino árboles plantados por la mano de Dios y rociados con su divina gracia, que han producido y todos los días dan frutos de un sabor exquisito. Solamente el Espíritu Santo puede hacer conocer la verdad escondida bajo las figuras de las cosas materiales. El Espíritu Santo, por boca de los Santos Padres, llama también a la Santísima Virgen, la puerta oriental por la cual el gran sacerdote Jesucristo entró en el mundo, por ella entró la primera vez y por ella vendrá la segunda. Por último, es necesario hacer todas nuestras acciones para María. No que la tomemos como el último fin de nuestras acciones, que es sólo Jesucristo, sino por nuestro fin próximo, nuestro misterioso medio y manera segura para ir a Él. Es necesario emprender y hacer grandes cosas para esta augusta soberana, apoyados en su protección. Es necesario defender sus privilegios, cuando se le disputan, es necesario sostener su gloria, cuando se la ataca, llevar todo el mundo, si se puede, a su servicio y a esta sólida y verdadera devoción. Es necesario no pretender de ella, como recompensa de estos pequeños servicios, más que el honor de pertenecer a una tan amable Princesa y la felicidad de estar por Ella unidos a Jesús Hijo en el tiempo y en la eternidad. (Tratado de la Verdadera Devoción… núm. 261-265)

Oraciones que se rezan el 33º día:

Letanía del Espíritu Santo

Ave Maris Stella

Letanía del Santo Nombre de Jesús.

Oración de Monfort a Jesucristo

CÓMO HACER LA CONSAGRACIÓN

Al fin de las tres semanas se confesará y comulgará con la intención de entregarse a Jesucristo en calidad de esclavo de amor, por medio de María, y después de la comunión recitará la fórmula de consagración, que convendrá escribirla o hacerla escribir, si no está impresa, y firmar el mismo día que la haga. Bueno será que en ese día se pague algún tributo a Jesucristo y a la Virgen, ya por vía de penitencia de la infidelidad a los votos del bautismo, ya para protestar de la completa dependencia del dominio de Jesús y de María. Este tributo será según la devoción y la capacidad de cada cual, como un ayuno, una mortificación, una limosna; aun cuando no se diera más que un alfiler, es bastante para Jesús, que   a la buena voluntad. Todos los años, el mismo día, se renovará la misma consagración, observando estas prácticas durante tres semanas.

CONSAGRACIÓN DE SÍ MISMO A JESUCRISTO, LA SABIDURÍA ENCARNADA,

POR MEDIO DE MARÍA

¡Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amable y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre virgen!

Os adoro profundamente en el seno y en los esplendores de vuestro Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María, vuestra dignísima Madre, en el tiempo de vuestra Encarnación.

Os doy gracias porque os habéis anonadado y tomado la forma de esclavo para sacarme de la cruel esclavitud del demonio.

Os alabo y glorifico porque os habéis sometido a María, vuestra Santa Madre, en todo, a fin de hacerme por Ella vuestro fiel esclavo. Pero ¡ay! ingrato e infiel como soy, no he cumplido mis deberes, no he cumplido los votos y promesas que tan solemnemente hice en el bautismo, no he merecido ser llamado vuestro hijo ni vuestro esclavo; y como nada hay en mí que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera, no me atrevo a acercarme por mí mismo a vuestra Santísima y Augusta Majestad.

Por esto he recurrido a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que Vos me habéis dado como mediadora ante vos, y por este medio espero obtener de Vos la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

Os saludo, ¡oh María Inmaculada!, tabernáculo viviente de la Divinidad, en donde la Sabiduría eterna escondida quiere ser adorada por los ángeles y los hombres; os saludo, ¡oh Reina del cielo y de la tierra!, a cuyo  imperio está sometido todo lo que hay debajo de Dios.

Os saludo, ¡Oh refugio seguro de los pecadores!, cuya misericordia no falta a nadie; escuchad los deseos que tengo de la divina Sabiduría y recibid para ello los votos las ofrendas que mi bajeza os presenta.

Yo, N…………………………., pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi bautismo. Renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y me entrego enteramente a Jesucristo, Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras Él, todos los días de mi vida; ya fin de que sea más fiel de lo que  he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡oh, María!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora. Os entrego y consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos entero y pleno derecho de mí y de todo lo que me pertenece, sin excepción, a vuestro agrado, a la mayor gloria de Dios, en el tiempo y la eternidad.

Recibid, ¡oh virgen benignísima!, esta pequeña ofrenda de mi esclavitud, en honor y unión de la  sumisión que la Sabiduría encarnada quiso observar para con vuestra Maternidad, en homenaje del poder que ambos tenéis sobre este pequeño gusano y miserable pecador, en acción de gracias por los privilegios con que os dotó la Santísima Trinidad. Protesto que en adelante quiero, como verdadero esclavo vuestro, procurar vuestra honra y obedeceros en todo.

¡Oh Madre admirable! Presentadme a vuestro Hijo en calidad de eterno esclavo, a fin de que,  pues me rescató por Vos, me reciba de vuestras manos. ¡Oh Madre de misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera sabiduría de Dios, y de colocarme, por tanto, entre los que Vos amáis, enseñáis, guiáis , alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos. ¡Oh Virgen fiel! Hacedme en todo tan perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que por vuestra intercesión llegue, a imitación vuestra, a la plenitud de la perfección sobre la tierra y de gloria en los cielos. Así sea

 

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